Solo en fechas señaladas

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No publico nada nada desde Halloween. Pareciera como si después de una celebración tan artificial no hubiera pasado nada en mi vida hasta hoy, martes y 13 de Febrero. Y ha pasado mucho, pues volví al hogar por Navidad con todo lo que ello significa: hablar aún con un taxista sobre Uber, pasar a visitar a Juanjo a La Tasquita de Enfrente, sacar a pasear mi capa de Seseña en nochebuena, o beber copas fifty-fifty servidas en vaso de sidra. Regresar de mi exilio es respirar el aire azul de Colón en el Madrid estalinista. Eso, y ver por la calle pasar a las chavalas de Madrid.

Entonces, ¿Por qué publico algo hoy? Porque me acabo de dar cuenta de que mañana es San Valentín, y aunque no tengo un perro que me ladre ni una perra que me haga ladrar, esta es una fiesta de la que todos nos sentimos parte de algún modo. No compraré flores mañana ni pediré permiso en el trabajo para poder salir antes y llegar a cenar vestido de domingo, tampoco llevo días pensando en un regalo ni espero un conjunto de Agent Provocateur después del postre.

Sin embargo hay momentos en los que a uno le apetece realmente tener novia, ¿no les ha ocurrido?. Yo por ejemplo siempre que pasaba por delante del restaurante Clos Maggiore en Londres, que tiene el techo de la sala central cubierto completamente con flores, me apetecía tener una novia que sorprender llevándola ahí a cenar y pasar dos horas viendo cómo le salen chispas por los ojos. Quién sabe, quizás incluso la haya llevado ya… el caso es que en San Valentín me produce mucha ternura ver a los hombres paseando por la calle con flores en la mano.

Un hombre que pasea por la calle con un ramo de flores lo puede hacer de muchas maneras: puede llevarlo con más o menos estilo, puede incluso parecer Richard Gere en “Shall we dance?” subiendo por las escaleras mecánicas, pero lo normal es que lo haga con cierta prisa y vergüenza, sujetando el ramo como una patata caliente y tratando de esconderlo en la medida de lo posible. Esos son los señoritos “solo en fechas señaladas”, los puntuales de San Valentín.

Y me produce cierta ternura ver que hay gente que al menos tiene un día al año donde puede hacer cosas a las que no se atreve el resto del año. Se compra una camisa nueva, lustra sus zapatos más caros, reserva para cenar en un sitio hortera y lleva la higiene personal a un nivel más riguroso de lo habitual. Y durante ese día puede recordarle a su novia o novio que le quiere, y que como le quiere tanto mira toda la que ha montado. Y llenarse la boca con palabras que le quedan grandes otra noche de miércoles cualquiera, hacer cosas impensables un domingo de fútbol. Yo por supuesto no soy mejor que ellos, y cuando me ha tocado he participado puntualmente de este tipo de performance como si me fuera la vida en ello. Y como si nada volver a la manzana dos veces por semana, sin ganas de comer.

Un día te das cuenta de que un ramo de flores hace más ilusión en septiembre que en febrero, que ella quiere verte guapo todos los días de todos los meses, y que cualquier otro miércoles es mejor para pedir salir antes el trabajo y vestirte de domingo para llevarla a cenar. ¡Imagínate ese conjuntito de Agent Provocateur un domingo de abril!

Pero ¿qué harán los puntuales de San Valentín el resto del año? Están tan pendientes de que no se les pasen las fechas señaladas que se olvidan de todo lo demás, del motivo por el que se han comprado una camisa o le han cambiado el cabezal a la maquinilla con la que normalmente se afeitan. El 14 de febrero los ramos de flores nos queman menos en las manos porque al mirarnos entre nosotros, de alguna forma validamos lo que todos estamos haciendo solo en fechas señaladas. ¿De verdad es eso lo que queremos? Parece como si hacer algo poco frecuente lo hiciera especial, ¿vale también con el amor? A todo uno se acostumbra, ¿Es malo acostumbrarse a las muestras de cariño? Y si trae consecuencias malas, ¿De quién es la culpa?

Muchas preguntas que se resumen en una: quien da lo mejor de sí mismo solo en fechas señaladas, ¿se pone un disfraz o se lo quita?

Alaska Young
AY@belairblog.es

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Un pensamiento en “Solo en fechas señaladas

  1. Se lo pone y se lo quita… por eso mejor no celebrar nunca este día al lado de alguien que lleve disfraz o tenga la necesidad de quitárselo. Amor en febrero, agosto y abril (odio abril…).

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